x
Català Castellà
Registra’t | Iniciar sessió Registra’t Iniciar sessió
Menú Buscar
Cercador de l’Hemeroteca
Segre Segre Premium

Cultura
  • PER JOSÉ RAMÓN VILA RUBIO

Ciego

Actualitzada 23/05/2019 a les 10:37
Ciego

Totes les imatges i continguts de SEGRE.com tenen drets i no es permet la seva reproducció i/o còpia sense autorització expressa.

© Ciego

@MARAGDACAMPELL
Ciego

Totes les imatges i continguts de SEGRE.com tenen drets i no es permet la seva reproducció i/o còpia sense autorització expressa.

© Ciego

@MARAGDACAMPELL

Ya veremos –respondió Isabel con recelo aquella mañana de junio justo en el momento en que la luz del sol cegaba mis ojos. Poco antes le había confesado que la amaba y ciego de pasión por ella había decidido hacérselo saber antes de su partida. Isabel iba a estar fuera de la ciudad varias semanas y por esa razón le pregunté si podía confiar en que sus sentimientos anduvieran por el mismo camino que los míos. Me miró sin ver y habló:

–Ya veremos, Ricardo, ya veremos–. Isabel reveló que no le gustaba precipitarse en sus decisiones y que no podía aceptarme a ciegas sin antes reflexionar. Creí adivinar un “no”, atronador. A modo de despedida depositó un gélido beso en mi mejilla. Eso fue definitivo.

La noche de su marcha, y seguro de su rechazo, me dejé llevar por el ritual de las grandes ocasiones. Primero acudí a mi pastelería favorita. La sabia mezcla de harina, huevos, azúcar, nata y chocolate da lugar a un delicioso pastelito: el Búlgaro, que es ideal para superar los momentos de bajón. Me zampé tres. Mientras los devoraba compré dos palmeras de hojaldre glaseadas con mermelada de melocotón: también acabé con ellas. Al terminar me dirigí al bar de siempre, donde, después de un rato y ciego de alcohol, vomité, a quién quiso escucharme, mis desventuras amorosas. Sin embargo, la mezcla letal de whisky, grasas animales y azúcar me provocó la reacción ya experimentada en otras ocasiones y perdí el sentido. En aquel punto ciego de mi estado, el camarero, por ser yo un buen cliente, pidió un taxi, dio la dirección y una propina con la condición de que el conductor me ayudara a subir a casa.

Durante la intrincada operación de meterme en el coche y siendo conocedor de mis desdichas, mascullaba: “Desde luego no hay peor ciego que aquel que no quiere ver las consecuencias de su propia estupidez.”

Pasé varios días sumergido en un océano de drogas intentando olvidar el sentido patético del “ya veremos” de Isabel. A medida que mi juicio se ahogaba en las malolientes aguas del rencor, en mi cerebro fue tomando forma la idea viscosa de la venganza.

Han pasado varios meses desde el día en que la sed ciega del desquite quedó saciada. Ahora, dedico el tiempo a recordar cada uno de los pasos que di para colmar aquel afán podrido y amargo que me ha traído, ciego de mi propia destrucción, a este oscuro y tétrico calabozo.


SEGRE publica els relats seleccionats en el segon concurs de relats breus del certamen literari El Segre de Negre , així com el finalista i el guanyador, fins al dia 29 de maig. Les fotografies que il·lustren els escrits procedeixen del concurs convocat per SEGRE a través del seu Instagram @segrediari, amb el hashtag #Instanegre, en què es demanava fotografies de temàtica negra, criminal, detectivesca o de misteri.
tots els relats a www.segre.com/segredenegre
Temes relacionats
El més...
segrecom Twitter

@segrecom

Envia el teu missatge
Segre
© SEGRE Carrer del Riu, nº 6, 25007, Lleida Telèfon: 973.24.80.00 Fax: 973.24.60.31 email: redaccio@segre.com
Segre Segre